Antes de las 16 horas ya era imposible encontrar lugar para estacionar en las inmediaciones de La Rural, en Palermo. Incluso resultaba difícil estacionar en las calles del barrio, un indicio claro del intenso flujo de personas. A tres cuadras del predio, estaba evidente que aquella multitud se dirigía a los dos ingresos principales de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires: las entradas por Avenida Santa Fe y por Sarmiento se encontraban colapsadas. Este viernes 1 de mayo, Día del Trabajador, la capacidad del predio fue puesta a prueba por miles de asistentes.
“El día de hoy es histórico porque hace mucho tiempo no veíamos tanta gente en la Feria”, declaró a Clarín Christian Rainone, presidente de la Fundación El Libro, organizadora del evento que en esta edición tiene a Perú como país Invitado de Honor. “El público llenó todas las salas y pasillos, es imposible caminar. Son apenas las 19 horas y aún continúan ingresando personas”, agregó.
Al cierre de la jornada, estaba por comenzar la programación de Rock & Pop en la carpa de la pista central—con capacidad para cuatro mil personas de pie—junto con muchas de las charlas más convocantes del día. “Esperamos que, hasta el 11 de mayo, esto continúe siendo una verdadera fiesta”, finalizó Rainone.
Una de las razones de esta gran concurrencia fue la coincidencia con el feriado por el Día del Trabajador, que ofreció una tarde agradable para salir de casa. Otra explicación, más económica, es que muchos habrán recibido su salario correspondiente al primer día del mes. Además, la agenda de presentaciones y actividades fue muy atractiva.
En el espacio cultural de Clarín-Ñ, la tarde comenzó con la actriz Elisa Carricajo, integrante del grupo Piel de Lava, quien presentó su libro Esto también es tarot ante un auditorio repleto. Una hora más tarde, fue el turno de la escritora Claudia Piñeiro, que saludó a un público aún más numeroso. Todas las mesas y sillas estaban ocupadas; incluso muchos asistentes siguieron el diálogo de pie.
Mientras Piñeiro relataba cómo sus novelas se adaptan en películas, series y obras teatrales, una fila extensa crecía a un costado del Pabellón 9. Eran fanáticos de Santiago Speranza, que presentó Fiesta presentación ante cientos de jóvenes lectores, quienes luego esperaron durante horas para obtener autógrafos, dedicatorias y selfies. Cuando Piñeiro terminó su intervención, la fila de adolescentes continuaba aumentando. Lo mismo ocurrió durante la charla con el científico Diego Golombek, que reveló secretos sobre el sueño y el insomnio.
Los pasillos también se encontraban abarrotados mientras ingresaba más público. Algunos asistentes comenzaron a cuestionar la capacidad de los pabellones de La Rural, desafiados esta tarde por la enorme cantidad de concurrentes. El traslado desde el Pabellón Verde, donde se ubican las grandes editoriales y casas conocidas, hacia los pabellones Azul y Amarillo podía tomar hasta 15 minutos para recorrer apenas 50 metros.
Otro desafío se presentó en las cajas, donde las colas se extendían interminablemente. Las redes de datos y las billeteras virtuales demoraban las operaciones, ante la evidente desesperación de cajeras y cajeros que, alrededor de las 19 horas, lucían extenuados.
La jornada reunió a destacados referentes de la literatura, entre bestsellers, autores de culto y populares. Incluso contó con la presencia de figuras políticas como el exjefe de Gabinete Guillermo Francos. Todos ellos contribuyeron a una convocatoria inédita en los últimos años. Gloria V. Casañas presentó su novela El otoño del huemul ante un centenar de personas en la sala Alfonsina Storni. Al mismo tiempo, Felipe Pigna evocó la década del setenta con su nuevo libro 76 en la sala José Hernández, con capacidad para hasta medio millar de asistentes.
Mientras la multitud continuaba ingresando y la capacidad del espacio parecía llegar a su límite, comenzaron los Diálogos de Escritoras y Escritores de Argentina, curados por Fabiana Scherer. Participaron Esther Cross, Luis Sagasti, Fernanda García Lao, Santiago Loza, Clara Obligado, el ganador del Premio Clarín Novela Luciano Lamberti y la jurado de honor de esta edición, Betina González.
Al mismo tiempo, el reconocido escritor cubano Leonardo Padura presentó su libro Morir en la Arena en diálogo con la periodista y escritora Patricia Kolesnicov en la sala Victoria Ocampo. Más tarde, el ganador del Premio Alfaguara David Toscana presentó su novela El ejército ciego.
A las 20:30 horas muchas familias probablemente se retiraron; sin embargo, los amantes de la literatura no desaprovecharon la entrevista con el editor y legendario agente Guillermo Schavelzon, quien repasó más de seis décadas de secretos, descubrimientos, disputas y amistades en la literatura latinoamericana en diálogo con la periodista Verónica Abdala.
Por su parte, los fanáticos de las novelas adictivas acudieron a la sala Alejandra Pizarnik para escuchar al escritor español Mikel Santiago, quien compartió detalles sobre cómo ha cautivado a sus lectores con títulos como La chica del lago.
Para las 20 horas, un número importante de asistentes ya se había retirado, aunque los pasillos, aún llenos, mostraban en algunos momentos el color de las alfombras. La sensación de agobio se había atenuado levemente, pero la concurrencia permanecía elevada.
En cuanto a las ventas, la pregunta era si la multitud se traducía en mayores compras. En las cajas de Planeta, que cuenta con tres espacios en la Feria,
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